24 enero 2008

Rollo Martins

Graham Greene recibió un encargo de Alexander Korda que consistía en escribir el guión para una película que tendría que dirigir Carol Reed. Greene llevaba varios días con una idea rondándole en la cabeza. La idea no era otra que desarrollar una historia en la cual alguien, tras asistir a un sepelio, se encontrara con el finado vivito y coleando. Greene y Reed (a los dos les sobra una e) se recorrieron todos los cafés de la Viena posbélica dándole forma a la historia. Luego Greene, siguiendo su procedimiento, se encerró para escribir el relato a partir del cual nacería el guión de “El tercer hombre”.

Tres carteles de cine hay enmarcados en mi casa. En los baños, “Manhattan” y “El Padrino”. A la entrada, “El tercer hombre”. Me considero un ignorante en materia cinematográfica. Desde el setenta y cinco hasta hoy, ignorante absoluto, salvo Woody Allen y una docena de películas más. Hasta el setenta y cinco ignorante pero menos ya que todo lo que es conocido como cine clásico me gusta y me atrae sobremanera. Estoy pasando un periodo de excedencia cinéfila ya que aún no se ha inventado el cine comprimido y es complicado ver películas de hora y media en tres minutos, pero el día en que por fin pueda comprar mi tiempo y disponer de él a voluntad pienso resarcirme no dejando pasar un día sin ver una película. Siendo como soy de ciencias iré por orden cronológico y empezaré por “La llegada del tren a la estación” de los Lumiere y por la “Salida de misa en la basílica del Pilar”. Excluiré todas las películas que hayan ganado el Óscar desde “Annie Hall” y las trilogías de las galaxias y los anillos para seguir manteniendo mi prurito pedantorro y tontorrón.

Me leí el relato que dio origen al guión de “El tercer hombre”. Error. El otro día expresé mis temores para ver “Las uvas de la ira”. Sólo se ha dado un caso en que no sepa distinguir qué me gustó más, si el libro o la película, y fue con “Matar a un ruiseñor”. El resto, caca de la vaca. Volveré a equivocarme pero procuraré que sea lo menos posible.

La historia de “El tercer hombre” la supongo conocida. Las andanzas de Harry Lime, Holly Martins (en el relato Rollo Martins. Cotten pidió cambiarle el nombre al personaje, en el libro británico y en la película estadounidense, ya que el nombre de Rollo tiene connotaciones homosexuales en los iuesei), Anna Schmidt y Calloway por la Viena en blanco y negro, oscura, derruida y dividida en cuatro tras la segunda guerra mundial, con su red de alcantarillado y su noria en el Prater, con su viejo vendiendo globos, su niño señalando a Martins y con la música de Antón Karas de fondo (en todo el tiempo que estuve leyendo el libro siempre estuve acompañado por la cítara) nunca dejan de estremecerme. Pero, con parecerme fabulosa la película, el final me resulta portentoso, una obra de arte en sí misma, cuando Martins, a la salida del cementerio, hace parar el jeep a Calloway y se baja para esperar a Anna y ella recorre todo el paseo con la mirada fija al frente y ni siquiera lo mira y pasa de largo. Por eso, cuando al final del relato, Anna se para junto a Martins, le coge del brazo y se van juntos, cogí el libro y lo tiré al quinto cuerno. No se puede quedar con la chica. Martins no se puede quedar con la chica. Y no porque sea un perdedor. Martins ha traicionado a su amigo. Vale que Lime era un hijoputa y que se merecía todo el mal del mundo, pero Martins tiene sus valores y su concepto de la amistad y los ha traicionado. No ha traicionado sólo a Harry. Se ha traicionado a sí mismo. Y no puede ser recompensado. Anna sí que es fiel a Harry. Ella no lo traiciona. Ella no se traiciona a sí misma. No pueden quedarse juntos. No pueden.

P.D. Dos años. Sigo muy agradecido, Gorras.

10 comentarios:

Sett dijo...

joer macho,eres la pera.Yo vi la pelicula hace unos dos añitos.Me sonaba Cotten por ser el prota de "La sombra de una duda",de A.H.,pero quizás el verla un sabado despues de comer en el sofa con sueñecito me impidió valorarla en su justa medida.

Hoy al leerte me haces tenerle respeto a la pelicula.De verdad.

Sisterboy dijo...

http://youtube.com/watch?v=Jc10ib2yIZw

dexter dijo...

Es inevitable recordar El Tercer Hombre sin que acuda a tu mente la famosa melodia de la cítara. Y la escena del Prater, y las alcantarillas, y los globos, y el gato y los relojes de cuco suizos... Es esta una de esas películas que traspasa los límites de lo puramente cinematográfico para convertirse casi en un fenómeno del subconsciente (lo cual estando en la Viena de Freud viene que ni al pelo, oiga)
No sabía yo que el nombre de Rollo tenia connotaciones de esas en los iuesei. Ahora me explico la relación que había en LA CONFIDENTIAL entre Rollo Tomasi y Kevin Spacey (que ya sabe lo que se dice, que Kevin pierde más aceite que la plancha esa que anuncia la Patiño)
Por último, si yo tuviera un blog, algo que en estos momentos no se me pasa ni remotamente por la imaginación, ya haría días que hubiera colgado este post a modo de consulta. Es a propósito de lo que mencionas sobre los posters que tienes colgados en tu casa. Verás, la cuestión es que quiero redecorar mi apartamento - y mi vida, pero eso se lo dejaré a los del Ikea- y tenía pensado colgar en las paredes carteles de cine. No sé si es abusar - y reventar un post sobre Graham Greene así por todo el morro- pero me gustaría que me ayudaseis a elegirlos, porque no me decido. Estoy entre varios. Gracias

Zar Polosco dijo...

Dexter, los carteles habrías de elegirlos tú. Vente a Valencia y te acompaño a Rosebud o a Popland y te recomiendo los de "Historias de Filadelfia", "Ser o no ser", "El hombre que mató a Liberty Vallance"...

El hombre que nunca tiene palabras pero que siempre tiene un vídeo hoy ha estado sensacional.

Sett, ya tardas.

el gorras dadivoso dijo...

Un placer, Zeppo, verte feliz. Es difícil, pero a veces uno acierta con los regalos. Yo creo que éste es de los tres mejores que he hecho nunca y no sabría decir cuáles puedan ser los otros dos.

Marina Khalo dijo...

Me gusta el juego de las casualidades, la forma con que el azar irrumpe para recomponer o deshacer. Karas tocaba su cítara en un bar de Viena, en el preciso instante en que Red y Green lo oyen y cruzan los acordes con su historia. La magia del momento: que se produzca el hecho y estar en disposición de recibirlo. Hace unos días escribía sobre un reloj de cucú en el blog de Pi “inmundicias y desvaríos”. Pues, bien, en la película “El Tercer hombre” hay un momento en el que Harry Lime menciona el reloj de cucú, con palabras que ya dijera Mussolini.
La intención del texto en boca de un corrupto es muy clara. Mienten hasta en el dato, el reloj de cucú no fue inventado en Suiza. Los que con él quieren justificar la perversión, el soborno, la violencia y a Maquiavelo, podrían acabar igualmente en las cloacas. Aunque esto suponga, no quedarse con la chica; tan sólo con la tranquilidad ética de un reloj de cucú y un cigarrillo.

Cualquier escena de esta película, es un buen cartel.

LA GUERRA Y EL RELOJ DE CUCO
http://es.youtube.com/watch?v=vJ0NMl6IuQA

Buenas noches y feliz fin de semana.

Tomoya I dijo...

Un enlace más. Y el libro al quinto cuerno. Mito y metafísica para Zar.

http://es.youtube.com/watch?v=Es3gBldyR4k&NR=1

Zar Polosco dijo...

Gorras, uno de los regalos que no recuerdas fue cuando colgaste mi biografía en la Wikipedia. Duró un suspiro, pero fue tan hermosamente hermoso...

A veces me dan ganas de exponerlo aquí, aparte de por vanidad, por enseñar al mundo mundial lo agradable, brillante y clarividente de tu prosa. Cuando acabe la campaña para conseguir que Marina inaugure su blog, iré a por ti.

Por cierto, Tomoya, Zepporro Máximo y el Señor de Siete están a punto de morir sepultados por las telarañas.

Tranquilidad ética con cigarrillos y varios litros de whiskey, pero una enorme tristeza. Nunca se nos planteará un dilema similar, o tal vez sí, en que la decisión, sea cual sea, es equivocada. Y entonces nunca mereceremos premio. Tal vez el menor de los castigos.

En el quinto cuerno está. Y allí seguirá per secula seculorum.

3'14 dijo...

Podeis llamar al pelotón de fusilamiento pues no he visto la peli ni he leído el libro, pero tampoco voy a matar a nadie por tener un póster de manhatan en el baño.. ehem...

Cuenta con mi voto para la campaña del blog de Marina Khalo!

Zar Polosco dijo...

No se me ocurrirá reprocharte que no hayas visto una película pensando en lo que podrías reprocharme tú a mí.

Y bien bonito que está el cartel de "Manhattan" en el baño. Y el de "El Padrino", también. Todas las mañanas, al levantarme, las primeras palabras que leo son Marlon Brando.