27 enero 2008

Cuesta abajo en la rodada

Hace tiempo que no escribo de fútbol. Me suelo desahogar en el blog futbolero de Sisterboy y en otros de tendencia colchonera, especialmente en el de Fernando y, siendo el fútbol tan rápido e inmediato, pues con eso mato el pronto y dejo mi blog para otros contenidos, no sé cuales, pero otros.

Mas hoy no va a ser así. Toca fútbol. Bueno, toca Atleti, que hay veces que tiene que ver con el fútbol como “La tormenta de hielo” con el cine (con perdón). Toca Atleti pues, un año más, aquí estamos de nuevo cara a cara ante una segunda vuelta eterna, insufrible, bochornosa, grotesca y no añado aquello de kafkiano y dantesco pues no soy periodista. Una segunda vuelta de esas en las que, tras cada partido, el equipo se conjura para salir de la crisis. Una segunda vuelta en la que pronto comenzarán a pronunciar la frase mágica: nos quedan quince finales. El Atleti debe ser el equipo que más finales juega en el mundo. Y, por desgracia, el que más pierde.

Tampoco soy adivino. Soy como el mago Ramón, que averigua la hora mirando el reloj. Esta situación ya la hemos vivido con Aragonés, Manzano, Ferrando, Bianchi, Murcia y Aguirre en estos cinco/seis últimos años. Un equipo cogido con alfileres con unos jugadores nada comprometidos que no saben cómo es la ciudad donde juegan como locales, con una presión escasa y una motivación de andar por casa.

Como en España somos más de buscar culpables que de ofrecer soluciones me centraré en lo primero y con ello igual planteo algo de lo segundo.

Cada vez maldigo más el día que Gil llegó al Atleti. Tal vez tuvo buenas ideas y grandes proyectos, pero el Atleti para él no fue más que un medio. Decía Bernard Tapie (otro ilustre que acabó en la cárcel) que, de todas sus empresas, sólo perdía dinero con el Olympic de Marsella, pero que gracias al Olympic de Marsella había multiplicado beneficios en el resto de sus empresas. Gil era gracioso. Gil era simpático. Gil le daba vidilla a todo esto. Gil llegó a la alcaldía de Marbella y amenazó con llegar hasta Algeciras controlando su puerto, con todo lo que ello significa. Gil comenzó a ser un problema y, en su caída, pues nos arrastró.

Los Gil han acabado con lo que era el Atlético de Madrid como equipo grande, como equipo respetado, como equipo de referencia. Leí una vez a Van Basten que, cuando llegó junto a Rikjaard y Gullit a Milán, en la puerta estaba Franco Baresi esperándoles. Les dio la bienvenida, les mostró aquello y les explicó que estaban en el Milán, y el Milán era mucho más grande que ellos. Cuando un jugador llega al Atleti ¿qué presión tienen? ¿qué motivación tienen? ¿qué referente tienen? Yo he visto como un jugador de medio pelo que venía rebotado del Barcelona como Nano, que ha estado en mil equipos y no ha jugado en ninguno, que debe tener un agente cojonudo, aparecer el día de su presentación con una camiseta ajustada, estampada y sin mangas. ¿Alguien se imagina al Manchester o al Bayern presentando a un jugador de esa guisa? O Petrov, que se presentó en el aeropuerto de Barajas con toda la prensa esperando con una camisa hawaiana con el botón del ombligo como único abrochado, marcando pectus lupus. Cuando vi a Petrov pensé que estábamos tocando fondo. Los secretarios técnicos se pasan la vida viendo vídeos y cobrando comisiones. A veces pienso que con una entrevista personal con el jugador se ahorrarían muchos de los problemas que después tienen. Lo malo es que se perderían alguna comisión, y no sólo ellos.

Pienso que tenemos un problema de valores. Un problema de autoestima. Los aficionados sí sabemos quienes somos y qué somos. Los Gil no y, si lo saben, se la bufa. Hemos visto jugar en este equipo a Gárate, Ufarte, Leivinha, Pereira, Dirceu, Arteche, Julio Prieto, Landáburu, Marina, Quique Ramos, Vizcaíno, Schuster, Simeone, Pantic, Aguilera y otros muchos para ahora tener que soportar como se ficha por una morterá de dinero a un tarado mental como es Reyes desechado por Arsenal y Madrid y que encima nos vaciló el año anterior. Vemos pasar a una legión de jugadores que no nos dejan ni rastro en la memoria no de un gol, sino de un sobreesfuerzo cara a la galería, jugadores que llevan una camiseta que a nosotros nos produce escalofríos sólo el verla y que se la pasan por el forro, jugadores sin hambre, sin orgullo. Y así seguimos, año tras año, con patrañas y mentiras que nos encanta creernos cada verano y que nunca superan el invierno siguiente, cuesta abajo en la rodada, como el tango de Gardel.

¿Soluciones? El Atlético SMS, que lo formamos los amigos belmonteños colchoneros, cada uno en una punta de España, y que nos pasamos cada partido del Atleti junto al móvil como adolescentes enviando mensajitos de contenido, a veces, o siempre, bastante cargado de exabruptos, hemos juntado nuestros ahorros con la intención de comprar el equipo. Pero va a resultar que somos pobres como ratas y no nos atrevemos ni a hacer una oferta.

La solución es empujar a los Gil hacia la puerta. Es complicado. El Atleti es un equipo sin presión. No hay prensa colchonera. Los vikingos hacen hasta de dónde y cómo duerme Raúl (algo que atletas y ciclistas llevan haciendo un montón de años) una cuestión de estado. Si el Atleti pierde no pasa nada. Ni un titular. Ni una reseña en televisión. Nada.

Luego está la afición. Los del Atleti, como todas, estamos orgullosos de serlo y encantados de habernos conocido. Somos grandes, queremos ganar, sufrimos, nos quejamos, gruñimos un poco y aquí seguimos, fieles, inamovibles, tragando año tras año. Será que llevo muchos años en Valencia y ya me he vuelto fallero, pero, a veces, no estaría de más pegarle fuego a todo y a la porra. Yo he visto a Mestalla echar a Paco Roig. Y que no se descuide Soler. El Atleti es suyo. Pero también es nuestro. No tenemos firma, ni poderes pero sí mucho que decir. Y sólo decimos lo de “este Atleti”.

Así que, y terminado pues vaya rollo, estoy cabreado como una mona viendo como otro año igual que el anterior, el anterior y el anterior, aburrido de no poder celebrar algo, triste y rabioso porque hoy, una vez más y van mil, cuando salía de casa de mis padres camino de la nuestra, el cabrón de mi padre, merengón él, viendo mi rostro meditabundo tras el partido de Mallorca, me ha dado unas palmaditas en la espalda y, con gesto socarrón, me ha vuelto a recordar aquello de cómo no seguí su ejemplo y acabé haciéndome del Atleti. Y yo me he mordido los labios, he cogido a los críos y, en el coche, y en un descuido de Ana, les he cantado el himno. Nunca volveremos a tener barcos, pero que nadie nos toque la honra.

8 comentarios:

Sisterboy dijo...

Amigo tu sabes que los cules y los colchoneros siempre hemos sido amigos (bueno casi siempre) asi que unamonos en la desgracia.

La semana pasada publicaron una extensa e interesante entrevista con Fernando Torres en la revista dominical de El Pais y alli el pecas apuntaba un buen puñado de razones por las que se siente mmás feliz en el estadio del Mersey que en el del Manzanares. Echale una visual (suponiendo que no lo hayas hecho ya)

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Tienes toda la razón. Los Gilesy los Cerezos están acabando con el Atleti. Y, además, la mayoría de la afición tiene culpa por tragar con ellos como bobos.

Amigos, malos tiempos corren para los atléticos de verdad. Como añoro los años 60, 70 o 80 con ese Atleti que perdiera o ganara, daba gusto verle con su orgullo y categoría.

un abrazo.

J.P. dijo...

¿¿De verdad les cantaste el himno a tus chicos??
¡¡Me paaaartoo!!

Ay Zar, Zar, ya os lo digo siempre, cuanto más subís, más fuerte es la leche...

No entiendo como podéis estar en esta situación teniendo en la plantilla a un jugador con la calidad de Reyes.

Zar Polosco dijo...

Voy a buscar la entrevista a Torres.

Y hay desgracias y desgracias, que lleváis dos champions más que el Escalerillas y que el Atlético de Madrid.

Mejías, Tomás, Arteche, Ruiz, Clemente, Julio Prieto, Quique Ramos, Marina, Landáburu, Cabrera, Hugo Sánchez (Da Silva). Aquel equipo, con Luis en el banquillo, sólo ganó una Copa. Pero, tienes razón, nunca dejó de hacernos sentirnos orgullosos.

J.P., mis hijos han dado muchos paseos en su carrito tumbados con su padre cantándoles el himno del Atleti. Pero muchos kilómetros.

Y sí que tiene calidad Reyes. Yo con él haría un jabón cojonudo.

Sett dijo...

Bueno,comento este post desde la posicion de madridista,entendiendo la larga situación que vive el club rojiblanco como la de un equipo que aunque mal dirigido por sus directivos,y aunque habiendo realizado sus fichajes en muchas ocasiones acertadamente,no ha tenido la suerte y la buena forma de aprovechar el dinero para ser el equipo que fue.

Villarreal,Deportivo,Zaragoza,Sevilla,
Valencia...En muchas ocasiones no es que el Atleti no haya sido un equipo hecho para estar arriba,sino que en España ha estado habiendo equipos muy buenos que han estado por encima de ellos.

Ahora las cosas no son como antes de los 90,que el Atleti haciendo una temporada decente ya era tercero seguro.Ahora el nivel ha subido mucho y con ello la competitividad,y para ganar a un rival se exige mucho más.

Es sabido de todos que el sentimiento rojiblanco esta muy por encima que lo que le reporta el club estos años.

Que gran noche aquella de Uerdingen en el 86,eh Zar?

Que grande era Futre!!!

Y el regate de Caminero a Nadal...

Zar Polosco dijo...

Gran noche le de Uerdingen. 1-3. Una noche gloriosa. Luego el Dínamo de Kiev nos dio una lección, pero aquella Recopa fue inolvidable.

Sett dijo...

Lamento contradecirte a ti y precisamente en tu propio blog,pero el resultado de vuelta de aquella semifinal fue de 2-3

Je,je..lo se porque guardo como oro en paño un MARCA del dia siguiente.La noche anterior, mágica para el futbol español,habia clasificado al Barça para la final de la copa de europa al vencer 3-0 al Oporto,al Atletico a la de la Recopa con ese resultado en Alemania,y al Madrid a la final de la UEFA tras vencer 5-1 al Inter.

Una noche que me pilló pequeñajo,sino hubiese sido para llorar de alegría.

Y de aquella solo habia la primera y la segunda cadena.

Zar Polosco dijo...

Pues 2-3. Aquel día nos pusimos 0-3. Yo estaba abrazado a mi hermano dando saltos y ni me acuerdo del final del partido.